¿Pueden coexistir el entrenamiento aeróbico y el anaeróbico?


Este es un punto muy importante. El entrenamiento realiza una función tan específica en el organismo que, mejorando la función aeróbica se deprime la anaeróbica y al revés.

Por lo tanto, es muy importante asociar ambos tipos de entrenamiento, que es lo que hacen los atletas profesionales.

El entrenamiento diario de por ejemplo un mediofondista prevé un entrenamiento aeróbico puro por la mañana, mientras por la tarde se dedica al entrenamiento de tipo funtamentalmente anaeróbico. De este modo se pueden mejorar ambas funciones.


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¿Cómo se pueden mejorar las cualidades innatas mediante el entrenamiento?


El entrenamiento mejora la eficacia de la contracción muscular y la capacidad de realización técnica.

Vamos a ver cómo mejorar el primer aspecto. Se ha demostrado que una mejor contracción se produce en la función que es entrenada y no en las otras. Existe, por lo tanto, una especificidad del entrenamiento.

Veamos cuáles son los efectos del entrenamientos sobre la potencia aeróbica y anaeróbica. Por lo que se refiere a la potencia aeróbica, esta mejora tanto por lo que se refiere a la acción de bombeo del corazón, como por lo que se refiere al musculo. A nivel cardiaco se produce una hipertrofia (aumento de tamaño). Esto se manifiesta con una reducción de la frecuencia cardiaca en reposo.


A nivel muscular se producen dos desarrollos:

a) el desarrollo del sistema mitocondrial y, por lo tanto, un aumento de las enzimas ligadas al metabolismo de oxidación de las fibras lentas.

b) un aumento del número de capilares

Estas dos modificaciones favorecen una mejor extracción del oxígeno de la sangre.

Este tipo de entrenamiento no supone una hipertrofia marcada de los grupos musculares interesados. En cambio, un entrenamiento para la fuerza y las salidas rápidas interesa poco al sistema cardiovascular y, afecta esencialmente a las fibras rápidas; en estas se genera un aumento del metabolismo anaeróbico. Además, dichas fibras se hipertrofian.

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¿De qué depende la correcta ejecución del estilo en el deporte?



La capacidad de realizar correctamente una serie de movimientos está ligada a la funcionalidad de los mecanismos nerviosos que controlan el movimiento.

Los centros nerviosos que presiden este control trabajan sobre la base de un sinfín de informaciones que proceden de los miembros y los músculos en movimiento.


Se presume que la comparación, a nivel central, entre el modelo que es impartido y las informaciones que proceden de los segmentos corporales en movimiento, permiten corregir continuamente y, por lo tanto, mejorar la ejecución del movimiento.


Esta capacidad varía mucho de individuo a individuo y, comúnmente se sabe que algunas personas tienen una capacidad de coordinación mucho mayor que otras.

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¿Cuánto influye el estilo en el deporte?

El papel del estilo es importantísimo, sobre todo en algunas disciplinas en las cuales predomina el aspecto técnico.

Un mejor estilo permite reducir el costo energético de un ejercicio y aumentar el rendimiento. En la práctica se puede ser más veloz consumiendo menos.

Pongamos por ejemplo, la natación en superficie con monoaleta. En esta modalidad, el nadador tiene la cabeza sumergida bajo el agua y utiliza un snorkell o tubo para respirar.El snorkell está situado en posición fija en la frente del nadador. En la modalidad de natación en aguas abiertas (exite otra que se realiza en piscina), un nadador pude recorrer distancias que van de los 2 a los 20 km; Entre un principiante y un experto pueden existir diferencias de costo energético del orden del 100%.

Nadador con monoaleta a mar abierto

En otras palabras, considerando que el costo energético del recorrido en natación en superficie para un deportista puede ser del orden de 0,8 calorias por kg. de peso por km., este valor sube a 1,2 kcal/kg./km. para un novato.


Esto explica el por qué el nadador inexperto agota antes las reservas energéticas y siente más la necesidad de pararse para reponer fuerzas.


Además de estas grandes diferencias, otras mucho más pequeñas revelan la importancia del estilo. Se ha comprobado que después de varias horas de natación en superficie hay un aumento del costo energético del 25%.


Desde el punto de vista de la aportación deportiva, una diferencia del 25% en términos del costo energético es una diferencia enorme. Esto equivaldría a una diferencia de 15 minutos entre el que corre 15 km. a 15km/h y el que los hace a 12 km./h.

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¿Existen diferencias morfológicas y funcionales entre las fibras musculares?

Desde luego. Un deportista que práctique un deporte en el que prime la resistencia, tiene en sus músculos un predominio de las llamadas fibras lentas. Estas fibras tienen un sistema mitocondrial muy desarrollado, e incluso no siendo capaces de ejercer una gran fuerza, son muy resistentes a la fatiga. Son de color oscuro y se llaman también "rojas", para distinguirlas de las fibras rápidas que, en cambio, son llamadas "pálidas".

Naturalmente existen fibras con características intermedias.

La existencia de muchas fibras lentas supone una ventaja añadida, ya que estas están especialmente diferenciadas para desarrollar el metabolismo aeróbico y son capaces de captar más oxígeno de la sangre,a paridad de flujo sanguíneo en los músculos.

Diferencias entre tipos de fibras

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¿A qué se debe la diferencia en el máximo consumo de oxigeno entre un deportista y una persona normal?

Como ya se dijo en artículos anteriores, la máxima capacidad aeróbica está ligada a la máxima capacidad de bombeo del corazón.

Veamos entonces en que se diferencia el corazón de un deportista del de una persona normal. Hay que introducir el concepto de volumen cardiaco. Con este término se indica la cantidad de sangre que expulsa el corazón por unidad de tiempo.

Esta cantidad es el producto entre la frecuencia cardiaca y el volumen de sangre que el corazón expulsa en cada sístole (volumen sistólico).

Durante el reposo el volumen cardiaco es de cerca de 5 litros por minuto. En una persona normal este volumen se obtiene con una frecuencia cardiaca aproximada de 70 latidos por minuto, por un volumen sistólico de cerca de 70 ml.

Se sabe que los atletas son bradicárdicos, es decir que en reposo tienen una frecuencia cardiaca muy baja, alrededor de 40 latidos por minuto. Puesto que también para ellos el volumen cardiaco en reposo es de cerca de 5 litros por minuto, está claro que su volumen sistólico es mayor de lo normal (del orden de 125 ml.)

La gran diferencia entre un deportista y un no deportista, está en la dimensión del corazón, siendo mucho más grande en el primero que en el segundo.

Relación entre consumo de oxígeno y deporte.

Veamos ahora que pasa cuando el consumo de oxigeno aumenta por el desarrollo de un trabajo. En esta situación la frecuencia cardiaca aumenta, sin embargo, es interesante señalar que la frecuencia cardiaca máxima es igual tanto para los deportistas como para los que no lo son. Este parámetro está ligado a la edad y no a la potencia de un individuo. En un joven de 20 años la frecuencia cardiaca máxima es del orden de 200 latidos por minuto.

Está claro que la frecuencia cardiaca (y, por tanto, el volumen cardiaco) pueden aumentar en cerca de 5 veces en un deportista y en sólo 3 veces en el no deportista. El primero parte de una frecuencia cardiaca más baja.

Existe otra diferencia en lo que se refiere al volumen sistólico, ya que éste influye menos en la diferencia ligada al aumento de frecuencia. El volumen sistólico aumenta más bajo esfuerzo en los deportistas (cerca de 1,5 veces) que en los no deportistas (cerca de 1,2 veces).

En resumen, el volumen cardiaco puede aumentar en un deportista 5 x 1,5 = 7,5 veces (hasta cerca de 37 litros por minuto) mientras que una persona normal puede aumentar 3 x 1,2 = 3,6 veces (es decir, cerca de 18 litros por minuto). Siendo la mitad el máximo volumen cardiaco en una persona normal, también es la mitad el máximo consumo de oxígeno.

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    ¿Qué diferencia hay entre un deportista y un individuo normal en términos de máximo consumo de oxígeno?

    En un deportista el consumo máximo de oxígeno puede ser del orden de 5 litros por minuto, que corresponde a 80 ml. por minuto por cada kg. de peso corporal.

    En una persona normal, el consumo máximo de oxígeno puede ser de 2,5 litros por minuto, que corresponden a cerca de 40 ml. por minuto por cada kg. de peso, lo cual es más o menos el 50% de la capacidad del deportista.

    Teniendo en cuenta que el consumo de oxígeno en condiciones de reposo es de cerca de 300 ml/min., está claro que el deportista puede aumentarlo, bajo esfuerzo, cerca de 17 veces, mientras que el individuo normal sólo 8 veces.



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